La planta está sin regar
Y se miente a sí misma
Dice que está regada.
Mercurio señala los ocho grados.
Mismos grados del año,
Que hace diez, cuarenta. Siempre los ocho.
La voz padece insomnio
Cabalga, y el verbo se deshace en aguas
Aguas troceadas que riegan las hojas,
Ventana congelada,
Los tenedores fríos,
La señora fragancia.
Solo permanece el fluir del idioma
Inundando desnudas,
Los troncos, las mil hojas
Que se hinchan en macetas,
El cielo helado y blanco.
Un ojo enorme o cien.
Te veo en mar, tú eres mar, el mar lejano.
Mar infinito y te miré a lo lejos,
Cerca del hemisferio.
Perdía voz y el nombre,
Los veía rotos entre las olas,
Alejarse, alejándose, alejarse,
Hasta el lejano lugar
Del lejos horizonte.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
martes, 9 de diciembre de 2014
El océano en torre
Rompe el cielo de griseadas nubes.
Precipicio en acorde,
A la muerte lenta del humano alba.
Vino el frío invierno
Descendió a la ciudad lluviosa en el mar.
Nieve mala en el precio
Que trajo el hielo en el hielo de escarcha.
Salió a la calle, señor.
La eme blanca en el punto ya palpita
Corazón frío y seco,
Empuñando un alfiler que suscita
El soplo del silencio,
La ruptura hueca donde me guardaba
Los cantantes jilgueros.
La Hortensia floreció guardada en mí
En mi inmortal constante
De ramas desnudas y viento helado,
Tristes pájaros de aire.
Rompe el cielo de griseadas nubes.
Precipicio en acorde,
A la muerte lenta del humano alba.
Vino el frío invierno
Descendió a la ciudad lluviosa en el mar.
Nieve mala en el precio
Que trajo el hielo en el hielo de escarcha.
Salió a la calle, señor.
La eme blanca en el punto ya palpita
Corazón frío y seco,
Empuñando un alfiler que suscita
El soplo del silencio,
La ruptura hueca donde me guardaba
Los cantantes jilgueros.
La Hortensia floreció guardada en mí
En mi inmortal constante
De ramas desnudas y viento helado,
Tristes pájaros de aire.
viernes, 5 de diciembre de 2014
I
La lámpara en la pared desquicia
Los arbustos, los hierbajos
Crecidos en tres años;
Enemistando
Al tiempo,
La piedra a piedra en el cartel
De edificio en ruinas
O el edificio
Construido
En
La ánima servidumbre de su altura.
Los arbustos, los hierbajos
Crecidos en tres años;
Enemistando
Al tiempo,
La piedra a piedra en el cartel
De edificio en ruinas
O el edificio
Construido
En
La ánima servidumbre de su altura.
II
Nos callará lo impalpable
De los puertos.
Las gaviotas blancas,
El humo del mar.
La lluvia es verde como el silencio.
Lluvia y lluvia rompen
El alto voltaje de quien observa.
De los puertos.
Las gaviotas blancas,
El humo del mar.
La lluvia es verde como el silencio.
Lluvia y lluvia rompen
El alto voltaje de quien observa.
III
Me miro en los pasillos,
Ser fragua en la pared húmeda,
En los azulejos marrones.
Los cubiertos son complejos.
Más complejos que las formas circulares de los platos.
La construcción sonora del artesano
Haciendo con sus manos el brillo musical de los metales.
Ser fragua en la pared húmeda,
En los azulejos marrones.
Los cubiertos son complejos.
Más complejos que las formas circulares de los platos.
La construcción sonora del artesano
Haciendo con sus manos el brillo musical de los metales.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Los enjambres serán octavianos del cielo nocturno,
De la contaminación lumínica en su reproche.
Silenciará el cristal cortado del cristalero.
La enhiesta luz infundirá los pérdidos agujeros de la nada.
Un hueco enorme como la voz de un Dios ateo
En embajada indirecta hacia los mares.
Las aves vuelan sobre un cielo rojizo,
Pasean por encima de las nubes,
Atravesada lluvia entre las ramas,
Abajo, en los charcos, en las hojas caídas,
En la tierra, en la propia agua del agua,
El quebranto latir de la sangre
Por los espacios urbanos, las patas del halcón rozando
La triste ciudad.
Me encontraba dolido de belleza en este instante.
De la contaminación lumínica en su reproche.
Silenciará el cristal cortado del cristalero.
La enhiesta luz infundirá los pérdidos agujeros de la nada.
Un hueco enorme como la voz de un Dios ateo
En embajada indirecta hacia los mares.
Las aves vuelan sobre un cielo rojizo,
Pasean por encima de las nubes,
Atravesada lluvia entre las ramas,
Abajo, en los charcos, en las hojas caídas,
En la tierra, en la propia agua del agua,
El quebranto latir de la sangre
Por los espacios urbanos, las patas del halcón rozando
La triste ciudad.
Me encontraba dolido de belleza en este instante.
jueves, 27 de noviembre de 2014
En paralelo a ti
Me busco entre las dos líneas.
Un bocado de tu ausencia y
Mis CELOS azules en un gato desprevenido.
La FLOR blanca y el cielo negro crean una bonita imagen.
Desprevenido paralelo mis vórtices
Hacia el espacio hueco
De dos líneas.
Es la sombra que deja la vida,
Un tren que pasa y deposita siluetas en alguna parte,
¿Cuál es esa parte?
La calle, la señora, el perro
Un altavoz inconsciente la inconstancia incontinente incomunicada
Del otro lado de una puerta femenina.
Me busco entre las dos líneas.
Un bocado de tu ausencia y
Mis CELOS azules en un gato desprevenido.
La FLOR blanca y el cielo negro crean una bonita imagen.
Desprevenido paralelo mis vórtices
Hacia el espacio hueco
De dos líneas.
Es la sombra que deja la vida,
Un tren que pasa y deposita siluetas en alguna parte,
¿Cuál es esa parte?
La calle, la señora, el perro
Un altavoz inconsciente la inconstancia incontinente incomunicada
Del otro lado de una puerta femenina.
martes, 25 de noviembre de 2014
Una luz
constante gris
Se
reflejaba en una fuente ajena
A los ojos vacíos de las plazas.
Dijo ¡Sí!
hasta la altura
Hasta
la azul saciedad de los cuerpos.
El
helio de la tarde
Y el crepúsculo
visto entre las ramas
Esparcía su pálida luz sobre
Los montoncitos
de hojas,
Cubría de
un frío infantil la hierba.
Contemplaba
un estanque
Los
augustos sombreros
Volando
por los aires.
El
maquillaje setentona enturbia
Setenta
veces siete misas de ocho.
Crujido
desaliento de las voces
Gritando
a gritos nombre repetido.
Los
pétalos tristes blancos mecían
Sus
blancuras al viento.
Iban y
venían músicas de aire
De atardecer
humano.
Y en
las ramas otoñales un pájaro
Entonaba
una melodía lúgubre
En los
esqueletos, en los abrigos
De la
voz de los otros;
Los
señores negros que
Silenciosos miraban sin los ojos
La
noche oscura en un carro acercarse.
El
parque traía no se qué gesto
De belleza
guardada en los árboles,
Muslos
cálidos, de labios y labios
Hundiéndose
en cuerpos, placer
De la
carne y flor oriental oculta
Donde
ya era de noche.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Viájame hasta quebrantar los años
Y mira en el antiguo precipicio de la memoria,
Las imágenes que son llamadas en los espejos,
El trágico suceso de los uno y uno.
Mi mitad y mi otra mitad se posaban en tu boca,
Lamiendo el trigo, la sombra otoñal, los campos;
Conjugando los oníricos silencios que despide la noche.
Y mira en el antiguo precipicio de la memoria,
Las imágenes que son llamadas en los espejos,
El trágico suceso de los uno y uno.
Mi mitad y mi otra mitad se posaban en tu boca,
Lamiendo el trigo, la sombra otoñal, los campos;
Conjugando los oníricos silencios que despide la noche.
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