Los cristales hacen de defensa contra los paracaidistas
que baten su alma por los ejes de hierro y los pasillos tenuemente iluminados.
Las caras son verdes y los ojos pasajeros son verdes,
paracaidistas que deslizan su alma entre los asientos
donde rostros piden paciencia, donde el ser humano se ha vuelto cobarde
y yo miro las páginas, escucho conversaciones, leo sentado
de vez en cuando apoyo mi cabeza contra el ventanal,
miro la noche impersonal caer, miro la lluvia, la palabra lluvia
y me creo testigo últimamente de autobuses nocturnos.
Tengo miedo a que el conductor se duerma y estrelle la masa de hierros contra el badén,
miro la lluvia violenta, lluvia con rostro de asesino,
lluvia como balas, infinita, y después con mi cara helada puesta sobre el cristal,
siento los golpes del granizo y la resistencia del autobús, la soledad de las paradas.
Es inevitable no sentirse solo, porque el hombre no tiene dinero,
porque la mujer borracha tampoco tiene dinero y promete que su hermano
le pagará, y el conductor grita y ella grita más,
hasta que las bocas se convierten en soledades,
hasta que los cuerpos y las manos quiebren el fémur y el aire hueco choque contra ellos.
Mi mano toca la ventana y el granizo casi entra
en un espacio en el que el vaho empaña las gargantas y la calefacción ahoga las flemas,
en un espacio habitado por ruido de averías y lentitudes opacas.
Discusiones reflejo de todas las discusiones,
olvido y quimera, sombra de porcelana.
Que fácil es domar al hombre cuando ya está domado,
que fácil es domar a la especie,
la mujer alcohólica y el conductor autómata,
(si usted me grita yo grito, si usted se calla yo me callo)
y ella sonriente con un pañuelo se seca las lágrimas.
Solo una gota de esperanza se derrama cuando ves por primera vez en el trayecto
el reflejo de la costa y el mar oscuro que parece muerto, y sin embargo a lo lejos
la claridad amanece y yo leo y paso las páginas,
mis oídos están olvidados y yo te invito, forma lejana de luz, a que ilumines con el corazón mi alba.
jueves, 10 de marzo de 2016
lunes, 7 de marzo de 2016
Has escuchado
como la madera crece,
huele a
musgo y pisas las ramas
que
crujen.
No hay
pie,
hay una
ausencia de pies
en el
lugar
más
escuchado del rumor.
Piel
como aire.
Piedra
que baila.
No se oyen
sus pasos.
Siglos
como un metrónomo
y un
corazón que late
en el
interior de una montaña.
Has
sido consciente del tiempo
como la
breve y lenta
costumbre
que tienen los cielos de sucederse,
uno
tras otro en la misma época
del
año.
A través de las grietas,
vives
en melancolía única
escuchando al tallo y la lentitud,
la levedad inaudible
de su música.
vives
en melancolía única
escuchando al tallo y la lentitud,
la levedad inaudible
de su música.
jueves, 3 de marzo de 2016
A veces logras la marea.
Dibujas planicies,
extiendes dibujos
sobre manteles
volando.
Las piedras no sujetan,
fallan en su peso,
las cortinas dibujan figuras en el viento,
se funden con las aves migratorias
que llegan en esta época del año.
Alguien ha llamado por teléfono.
Escuchas el alba en la oreja
y la oyes respirar.
A veces
los silencios no son deudas.
Logras la marea en un vaso de agua.
¿Lo ves?
Teníamos sed en esa habitación
y te acercabas para cerrar la puerta
mientras te quitabas la ropa despacio.
Después del mar
como dos siluetas
acariciamos el mundo.
No es que no haya vértigos
es que no tengo fe en lo eterno,
y sin embargo
cada presente
tiene un acorde de infinito
y el infinito
tiene un reflejo en tus ojos;
por eso realidad y sueño,
sueño y creencia
son una misma cosa.
son una misma cosa.
Por eso me niego a ser siervo de un sueño
porque no sé si la vida
estará a la altura de nosotros. Después de todo
todo será incertidumbre.
Pondremos metáforas en lo cotidiano.
La revista "muy interesante"
nos convence de que el amor solo dura un par de años.
Es el tiempo que tiene la química
antes de que se apague.
Nos seguiremos las fotos de nuestros perfiles.
Viviremos en un paradigma
de comida rápida
filosofía zen
y tristeza.
Sin embargo
ya te he dicho
que no soy cobarde
aunque sea hombre
y como hombre tema lo fugaz.
Aunque suene a guión perfecto,
me niego a no vivir por miedo a sufrir
y a sufrir por miedo,
perder por nada todos los recuerdos que pueda
crear contigo.
Ahora
te veo dormir...
lunes, 22 de febrero de 2016
La nueva música
dibuja el rastro
hasta una cama deshecha.
Te sostiene en la decadencia,
entre la ropa y los días.
dibuja el rastro
hasta una cama deshecha.
Te sostiene en la decadencia,
entre la ropa y los días.
Has sentido la estrella caída
y ves cada mota de polvo
que habita en la luz.
y ves cada mota de polvo
que habita en la luz.
Permanece
la navaja encima de la mesa,
la luz amarillenta de la lámpara,
la cámara de fotos,
la persiana bajada.
la navaja encima de la mesa,
la luz amarillenta de la lámpara,
la cámara de fotos,
la persiana bajada.
Has mirado en un espejo
sus ojos grises.
La escuchas respirar
y piensas
que deberían inventarse palabras
para describir el corazón magnético
que nos sujeta.
sus ojos grises.
La escuchas respirar
y piensas
que deberían inventarse palabras
para describir el corazón magnético
que nos sujeta.
jueves, 11 de febrero de 2016
Incertidumbre.
He saltado.
Profundamente.
He
saltado.
Bajo mi
dedo
una
necesidad amable
de ser
inhumano,
bajo mi
dedo
que
podría repasar el lenguaje,
de unos
labios recién pintados,
de una boca,
o de
una nariz,
bajo mi
dedo
solo,
el
módulo táctil
de la
tecnología.
He
saltado.
Profundamente.
He saltado.
Saber,
que en
la calle está helando
no significa
que no sienta
que mi mesa es cálida,
que los
cuerpos puedan ser cálidos,
algo
así ocurre con la frialdad de una luz verde
encima
de la mesa.
La
incertidumbre
de no
saber si el mar que escribes es el mismo mar
sobre el que salto
profundamente
cuando cierro los ojos,
profundamente
cuando cierro los ojos,
o por el contrario
nos separa un abismo
de cobre y Wifi.
nos separa un abismo
de cobre y Wifi.
viernes, 5 de febrero de 2016
viernes, 29 de enero de 2016
Empatía.
Las aulas durante el verano
quedaban desiertas,
vacías,
solo se oía el murmullo grave
a través de los meses.
quedaban desiertas,
vacías,
solo se oía el murmullo grave
a través de los meses.
Sí, es una visón subterránea,
un espejismo salvaje.
La epifanía que surge
desde el interior del olvido.
un espejismo salvaje.
La epifanía que surge
desde el interior del olvido.
Nos remitimos a la alucinación,
a aquello impronunciable;
lo que surge por ejemplo
cuando una mujer de correos
habla del ambiente cargado
o un adolescente ha sido tocado
por el aire extraño de la noche de San Juan.
a aquello impronunciable;
lo que surge por ejemplo
cuando una mujer de correos
habla del ambiente cargado
o un adolescente ha sido tocado
por el aire extraño de la noche de San Juan.
Ves al hombre,
no mucho mayor que tú
desde una exposición de fotos
señalar en el mismo colegio
lo viejo conocido.
no mucho mayor que tú
desde una exposición de fotos
señalar en el mismo colegio
lo viejo conocido.
Sientes en su mano, lo que nunca has vivido,
el último verano de las aulas,
los divorcios, los primeros amores,
y sin embargo allí permanece
la misma cancha
pero cincuenta años lejos,
el instante que perdura a través de los meses
como el infatigable murmullo audible
de los días venideros.
el último verano de las aulas,
los divorcios, los primeros amores,
y sin embargo allí permanece
la misma cancha
pero cincuenta años lejos,
el instante que perdura a través de los meses
como el infatigable murmullo audible
de los días venideros.
Definitivamente aquel hombre
no dista mucho de cualquier hombre,
sentirá el invierno comunicarse con él,
sentirá respirar a las ventanas
y olerá el calor cuando en una oficina
la calefacción se hunda en su rostro.
no dista mucho de cualquier hombre,
sentirá el invierno comunicarse con él,
sentirá respirar a las ventanas
y olerá el calor cuando en una oficina
la calefacción se hunda en su rostro.
La máscara torcida con esqueleto
ya le ha visto bailando
entre las columnas de la medianoche.
ya le ha visto bailando
entre las columnas de la medianoche.
Lo verás tambalearse
como a un desconocido cualquiera
que por un instante ha sido arrojado
sobre las aulas comunes
y sentirás ya como el viento imparable
que deshace las huellas pisadas
pronto le hará testigo fugaz
de lo prescindible.
como a un desconocido cualquiera
que por un instante ha sido arrojado
sobre las aulas comunes
y sentirás ya como el viento imparable
que deshace las huellas pisadas
pronto le hará testigo fugaz
de lo prescindible.
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