martes, 14 de junio de 2016

Ante todo poeta.
Añoramos la vida errante,
La repentina noche de los locos
Viviendo en la intemperie de la memoria.
El tráfico nos deleita observando
La voz guardada del ave caída,
Y los dedos de la mano que aún nos quedan.
Tu voz está bebiéndome en mares de perfil,
Mares en los que siento,
Mares en los que puedo sumergirme en los nudos de la palabra.
Puedo alimentarme de la rabia,
Del odio y del llanto,
Del gemido de placer en los cristales.
Los abismos que te lloran.
Tu boca.
Me refiero a la poesía
Me refiero a los pétalos de muerte que sobrevuelan palacios de lluvia en un bosque.
Me refiero a la maldad.
Patios deshabitados
como un fin del mundo.
Me deshago en ella,
en todas las mujeres que la habitan
Y la pienso y la escribo.
Ante todo, poeta.

martes, 7 de junio de 2016

Te he retratado
en un alcance de vasija de barro,
dentro del dibujo en sus grietas.
Te he retratado
a través del cielo o la palabra,
a través del Madrid marcado en un libro
que ensambla tu temible latido
con un aspersor ciego,
 la realidad con la superficie de un abismo,
la pintura de todas tus manos
y la piel que se desgarra.

Se puede volver espesa la boca,
cómo explicarlo…
te he acariciado la cara
sin haberte visto,
he repasado todos tus labios,
te he leído entera,
tus surcos, tus desvelos,
yo también he visto el alba, tu alba
y he dormido muy cerca de todos tus dolores
y también, sí, de todos tus bailes,
he dormido y he abrazado tu flor y tu nube negra,
tu juventud y tu  aprendizaje,
y te escribo
como si escribir fuese un acto
y no una simple forma donde decir
que ya te había vivido.

sábado, 4 de junio de 2016

Al atardecer miro por debajo
caer desde las ruedas
colores, un cuello, una palabra,
un azul que llevamos puesto
y que sabe a mar y a tristeza.
¿Quién paseará su abrigo de ceniza blanca
el día de su boda?
Siento la pureza del ébano y los caballos.
Golpean fuertemente caminos de lluvia,
fuertemente
sin tregua.
Mi luz se difumina en sus límites.

Tránsito

Nacieron bailando, rompiendo tejados,
deslumbrando sus figuras en el trayecto.
Algunos fueron peregrinos y otros
se despedían
sin resultados,
sin leyes,
sin cuerpo.

En la capital del invierno
todo está en constante tránsito...
se transforman los hemisferios
los lugares,
la agenda de teléfono móvil se actualiza cada cinco minutos.


Y un saxo tenor y un piano y una trompeta
sonaban en el bar de la estación.
Trenes interminables que abarcan
ojos de palomas, ojos de madrugadas en sus picos,
trenes sin miedo,
trenes soldados a la noche perfecta.

Volaban.

(¿Quien sino la lluvia podrá manchar la memoria
de esta luz de fondo de túnel?)

He hablado contigo en voz alta mientras dormía y afuera siguen golpeando y golpeando la persiana,
sigue lloviendo
en los cristales de un Peugeot.
Se levanta el calor de la tierra y el calor insoportable de los Monzones en las afueras de la ciudad.

Las notas nacieron del hombre;
al tercer año,
las notas nacieron
y se reconocieron en la música nada más verse.

El sonido de un piano llega a nosotros,
baja en ascensor desde el quinto.
Se sienta, cruza sus rodillas
y comienza a hablarnos
de un barniz de barco recién pintado,
de un color azul cerca del mar….

El sonido de la tierra,
los silencios comunicativos,
la luz de una vela…

sábado, 28 de mayo de 2016

En la punta de los alfileres
Los ángeles depositan
Mi voz hueca y fría de noche sin descanso.
Mi voz humana,
La tuya,
De la que dependo para encontrarme.

Desengaño

Participas en el tallo, difuminado
en su tatuaje
por dentro de la media,
deslizas las cortinas mojadas,
los silencios respirados,
la causa es un ahora,
un baile que brota en un cigarro
pisado en la suela de las botas
que se detiene con la nueva música.
Vuelan palomas desprendidas de sus ojos
y la incertidumbre de un cuaderno
tirado entre las sábanas.
Ella, que ha visitado
mediante la mano vacía
la figura de los muebles y las ventanas,
te acaricia terriblemente.
Follar poéticamente
siempre es algo bello
hasta que se convierte en animal
y entonces… Sin duda.
La mejor forma de irse desnudando
es a través de una piel ajena,
que la ropa se vaya desprendiendo
al igual que sucede con escribir.
Empiezas,
con el primer verso o la primera boca,
a través de metáforas,
después añades la visión del instante,
la piel desde cerca.
Pero de pronto
escuchas la nueva música
y sientes la ciudad afuera,
los bares de jazz y el piano,
la radio emitiendo un programa
sobre espectros con cuchillo oscuro,
escuchas
los taxis, las epidemias de lagartos,
los insectos,
el sonido de su respiración,
y sin conocer muy bien el motivo
te sientes fuera de ti,
mirándote desde lejos.
La luna en la distancia
se ríe de tu ausencia.
Comienzas a respirar y a respirar.
Comienzan a palpitar
imágenes del pasado,
recuerdos de ángeles,
corriges la tristeza y ves otros ojos en los suyos.
Sabes perfectamente la causa:
No estás enamorado
y no lo estarás nunca.
Ni siquiera sabes si te gusta.
Ella tampoco está enamorada,
te mira a ti con acción de mirar
sin producir efecto,
de ese modo tan indiferente
con el que los transeúntes
se sienten atraídos
por las prendas de los escaparates.
Lo reconozco,
pienso en ti, pienso en ti todo el rato,
y bien sabes quién eres,
sin embargo estás tú,
y te hablo de forma poética y bella,
al fin y al cabo para eso sirve escribir,
para ocultarse en el lenguaje,
con versos como por ejemplo
“es que la luna tiene dos caras”
y cosas así
que sirven para disfrazar la falta de amor.
Puedo dejar a mi cerebro fluir,
que terminemos,
y nos mintamos con las sonrisas
de un modo tan romántico y poético,
que hasta podemos llegar
a dormir abrazados.
¿Y
con quien estarás tú ahora?
Me lo voy preguntando,
hasta que poco a poco
nos vamos quedando dormidos.

viernes, 20 de mayo de 2016

Amo a las ruedas
y a las ventanas.
Reciclamos, 
deseosos de caminar entre la noche y el filo del amanecer
nuestros pasos, 
nuestros pies,
los sentidos,
las últimas personas que pasaron por nuestra vida.
Crecemos, aprendemos,
decimos sí y no.
Nos consentimos,
miramos las cabinas de teléfono
y llamamos al futuro,
a la mujer que aún no conoces,
al amigo
al que tiendes tu mano
porque aún no ha sido presentado en tu vida,
a los objetos, a los países,
a las Paulas, a las Celias,
a las carreteras secundarias.
Llamamos,
y renovamos el pasaporte
y los empleos,
soñamos con viajar en Ferry,
utilizamos la motocicleta;
siempre
buscando el lugar más lejano o más cercano del mapa,
¿Qué importa?
Atravesarás Castilla, mirarás Madrid,
Londres, Paris, Lisboa, Viena,
utilizarás el lóbulo frontal
y cuando llegues a la frontera
escribiras el manifiesto invisible de lo que queda por ver,
y siempre en viaje
y siempre en rumbo
solo es necesario un pie
que aceleré la moto
hasta el próximo instante.