sábado, 7 de febrero de 2015

Hoy me encuentro tan difícil y hombre,
Forzando la tristeza.
Como si confiar en la suerte
Fuese cosa de locos.
Y bajo hasta la noche
Y encuentro allí acurrucadita
La estrellísima carne
De hablar a mi corazón lluvioso;
Goteando en la calle, tan olvidado.
El olor de Febrero,
En una habitación sin muebles
Mira a la estrellísima
Deshojarse en su lucero del alba.
Lo desnudo de la canción opuesta,
Lo que nosotros escuchamos.
Y oyes sondear allí el reloj
De alguna habitación dentro del pecho
Y una pila bautismal
No quiere estarse quieta;
Arranca la voz de la luna
Y llora por la ventana algún nombre.

miércoles, 4 de febrero de 2015


Ya solo lo natural
Es lo que besa despacio y te humilla
Los bosques, ríos, el mar
Destruyendo páginas amarillas
Catástrofe y pena en sus florecillas.
Ya solo la soledad
Solitaria del pescador sin quilla
Qué perdido el litoral
Busca a tierra, sobrevive, vigila;
Guiado por la estrella llega a la orilla.
Un naufrago ¡sí!, en mitad
Esperando el avión, a lo lejos brilla
Lo ves desde allí pasar
Quizás tenga bebida
Pero se va siguiendo su rutina.

domingo, 1 de febrero de 2015

Vino la raíz seca,
Los destinos humanos.
El silencio ha dado en los matorrales
La voz de la voz suya,
Lo que nunca se dice,
Una forma automática de engaño
Ocultos en pretérito inconsciente,
¿Como velar por tu nombre
Cuando los pájaros que de ti hablaban
Nunca fueron siquiera dichos?
Pronunciados en la boca del canto
Y recubiertos de voz
Hasta el olvido póstumo´de lo necesario.
De lluvia está encendido el corazón negro de la noche;
El terreno desdichado y los oscuros pasos de la oruga
Caminando en trémula acción hacia lo externo de las palabras.
Agonizando, rompiendo la piel que visten.
No me pienses.
Desde los arroyos, desde las frías paredes de una ausencia aún alguien pronuncia mi nombre blanco;
Tan entregado y esparcido en formas sutiles
Que puede que haya perdido en encuentros,
Puede que ya no exista en el recodo apartado del ciervo uniforme.

sábado, 31 de enero de 2015

Tu forma entrañada en un averno deshojado
Cubierto por la risa, hundido hasta el desconsuelo
Sonando reckoner y tú escuchando y yo muriendo de retina, en el reflejo de luz, en un ojo que no funciona
Todo obturador de belleza ralentiza hasta la apatía
Te ve incluso corriente, sin ningún nombre,
Anónima, cayendo hacia mis manos
Hacia mi boca, hacia el espacio simétrico de un labio apenas rozando otro labio, sin llegar a tocarse,
Un trance ajeno
Y los nidos de paja se entumecen, arden los árboles, los ríos,
Las hojas y se ríen
Y todo sigue, fluye, constante,
Escuchando, expandiéndose y contrayéndose,
En algún lugar entre el caos y la armonía.
Tu forma entrañada en mitad de la lluvia,
En un solo instante, un solo quebranto temporal
Con el que conseguir siquiera alcanzarse.

viernes, 30 de enero de 2015

Hoy no quiero ni brillar tus ojos
Ni comer tu boca, 
Ni preguntarle al oráculo de tus dudas acerca de nada.
Quiero estar fuera de los huecos vacíos que rellenaban
Lo poco escrito que había de ti y de mi.
Después, ya caerán las palabras,
Palabras de temblores y papeles volando
Palabras que socavan violentas llanuras,
Llenando de deseo y culpabilidad
Los derroches de tus caricias y vestidos lejanos,
Palabras que surgen de una voz extraña, ajena, múltiple,
Auscultando la madera
Y soñando en un vacío inconstante, un bloqueo de tus manos
Una presa construida de seda y canto
Susurrante y demoledora como la voces atornillantes de una plaga de grillos.