Lo mejor de ti es lo que no se escribe,
lo que ha callado.
La balsa que respira en mitad
y que hace llover con cada soplo dado
pulmones caminando en una tarde muda
cerca del mar;
aunque ahora no contemple el mar
aunque te vea inexistente de la misma forma que siempre callo.
Lo mejor de ti es lo que guardo
y nunca digo,
la incomunicación que nos contesta
en un vaho que te toma por loco.
Lo mejor de ti es que no te veo porque te siento,
porque el corazón juega al ajedrez con las palabras
y rebusca en cada boca distinta
una persona diferente con el mismo nombre,
una caja donde almacenar los infinitos significados;
aunque haya besado en ti a mil mujeres distintas
y todas sean la múltiple imagen de la misma,
porque te pienso como piensan los recuerdos
así, de uno en uno, separando las personas.
Porque lo mejor de ti es lo que guardo,
lo que no es fácil de entender,
la partícula que silencia nuestros oídos
y que existe,
sí,
eso es lo mejor de todo,
que existe como una conmoción genética o un poema rural
que carece de significado sino es por el silencio,
por las palabras tal cual vienen acercándose
poco a poco hasta que consigo hablarte,
hasta entonces lo mejor de ti, es lo que no se escribe,
lo que no se ve, lo que no se oye,
como una alucinación en la carretera cuando conduces,
y te lleva a territorios de Western que nunca has vivido,
y no es que te idealice,
es que no te conozco.
miércoles, 12 de agosto de 2015
sábado, 8 de agosto de 2015
Lo he oído,
he sentido en la boca roja de la tierra
un beso que llamaba desde la cumbre
inmensa.
Lo he sentido,
el mar a través del agua,
pidiendo con palpitación espiritual
que dejase en tierra mi lamento.
Lo he vivido,
escuchando el espacio correr
en efímeros letargos a través del frío
y la distancia.
Lo he encendido,
el faro azul en que habito
parpadeando desde la orilla
hacia el mar oscuro que por dentro navegamos.
La he acariciado,
la gota de nieve
que de pronto toca la piel y silencia los órganos fugaces
Como si una llama iluminara sutilmente una cueva
donde acude el animal que en el interior te guarda
y olisqueara tu mano
reconociéndote como su enemigo y su dueño,
así, te he vivido.
he sentido en la boca roja de la tierra
un beso que llamaba desde la cumbre
inmensa.
Lo he sentido,
el mar a través del agua,
pidiendo con palpitación espiritual
que dejase en tierra mi lamento.
Lo he vivido,
escuchando el espacio correr
en efímeros letargos a través del frío
y la distancia.
Lo he encendido,
el faro azul en que habito
parpadeando desde la orilla
hacia el mar oscuro que por dentro navegamos.
La he acariciado,
la gota de nieve
que de pronto toca la piel y silencia los órganos fugaces
Como si una llama iluminara sutilmente una cueva
donde acude el animal que en el interior te guarda
y olisqueara tu mano
reconociéndote como su enemigo y su dueño,
así, te he vivido.
jueves, 30 de julio de 2015
Caminábamos con una joya en mano
en peso bruto, sin la distancia
que toca en los nudillos
y atraviesa las pestañas.
Era una joya real
filtrándose a traves de la mano,
subiendo por el antebrazo;
delicada.
Porque hay dureza en lo sutil,
como el diamante atraviesa el cristal
haciendo agujeros en la noche.
Y es entonces cuando te sientes solo
sin las ramas ahogadas de la lluvia,
mirando la tierra y el mar solo.
en peso bruto, sin la distancia
que toca en los nudillos
y atraviesa las pestañas.
Era una joya real
filtrándose a traves de la mano,
subiendo por el antebrazo;
delicada.
Porque hay dureza en lo sutil,
como el diamante atraviesa el cristal
haciendo agujeros en la noche.
Y es entonces cuando te sientes solo
sin las ramas ahogadas de la lluvia,
mirando la tierra y el mar solo.
lunes, 27 de julio de 2015
Visito cada eslabón hundido
Cada eslabón repetido en la lluvia
De una gota y golpea fuertemente;
Y respiro la lluvia enmudecido.
Cada eslabón repetido en la lluvia
De una gota y golpea fuertemente;
Y respiro la lluvia enmudecido.
Soy yo, mirando en el antepasado
Rostro que llama a la puerta y espera sentado
Con un espejo sobre los hombros,
Soy yo y sus manos se han perdido y ando
Como un volcán en la lluvia,
Salpicando zapatos de nieve.
Rostro que llama a la puerta y espera sentado
Con un espejo sobre los hombros,
Soy yo y sus manos se han perdido y ando
Como un volcán en la lluvia,
Salpicando zapatos de nieve.
Ocurre que hoy me he sentido extraño
He visto el tráfico, los coches, las hormigas
Dormírseme en una pierna,
Así de repente, en la sombra frágil de una nube,
Envejeciendo,
Creciendo,
Sintiendo la energía del punto apagarse despacio.
He visto el tráfico, los coches, las hormigas
Dormírseme en una pierna,
Así de repente, en la sombra frágil de una nube,
Envejeciendo,
Creciendo,
Sintiendo la energía del punto apagarse despacio.
¿Por qué no pudiera ser feliz en la lluvia?
¿Inmortal en los campos?
¿Tener en mi mano el fruto que brota en los huesos?
¿El tiempo dividido en personas?
Sin duda, se mide el espacio, el tiempo, la lluvia en centímetros
Sin duda.
¿Inmortal en los campos?
¿Tener en mi mano el fruto que brota en los huesos?
¿El tiempo dividido en personas?
Sin duda, se mide el espacio, el tiempo, la lluvia en centímetros
Sin duda.
sábado, 25 de julio de 2015
El sonido hace llorar la línea,
Los puntos sigilosos que dibujan la lluvia
El párpado de un ojo prohibido
Y las olas en lejanía acercándose lentamente,
Vertiendo espuma, salitre, conchas y arena,
Y otro ojo desnudando la tarde roja
Que por dentro va atravesándonos,
Como un vidrio transparente por donde la luz penetra
O una mano en cercanía de nuestros nombres.
Y entonces el silencio parpadea,
Y la lluvia se hace aún más fina y penetra en el olvido,
Transpira a través de nuestra dura roca
Y cae formando estalactitas en el pozo oscuro de la memoria,
Donde el sonido se convierte en caricia y geometría
Y hace nacer una llama humilde, humana,
Donde las líneas brotan y los sonidos y la música se vierten
En un constante flujo de recuerdos e imágenes
Y es entonces cuando la piel desaparece
Y el silencio surge como una comunión blanca entre hombre y marea.
Los puntos sigilosos que dibujan la lluvia
El párpado de un ojo prohibido
Y las olas en lejanía acercándose lentamente,
Vertiendo espuma, salitre, conchas y arena,
Y otro ojo desnudando la tarde roja
Que por dentro va atravesándonos,
Como un vidrio transparente por donde la luz penetra
O una mano en cercanía de nuestros nombres.
Y entonces el silencio parpadea,
Y la lluvia se hace aún más fina y penetra en el olvido,
Transpira a través de nuestra dura roca
Y cae formando estalactitas en el pozo oscuro de la memoria,
Donde el sonido se convierte en caricia y geometría
Y hace nacer una llama humilde, humana,
Donde las líneas brotan y los sonidos y la música se vierten
En un constante flujo de recuerdos e imágenes
Y es entonces cuando la piel desaparece
Y el silencio surge como una comunión blanca entre hombre y marea.
jueves, 23 de julio de 2015
Fue del comienzo la bóveda celeste,
Como un principio luciendo imágenes
Por la primera luz cegadora
En el instinto ruidoso del llanto
Y la cama del hospital.
Fue un comienzo gracias a ti,
A tu humilde mano que aún en cada segundo echo de
menos
Así de esa forma que nos besa el viento,
Con un constante vértigo que todos buscamos
En los sondeos más inútiles de nuestra infancia,
Puesto que ya no vuelven,
Y se pierden como ecos del pasado
O las únicas sombras azules claras
Que nos regala la vida.
Después vino la ciudad, los coches, el abrigo de
piel
Y el olor a frío de Madrid,
Puesto que visité las ciudades más lejanas,
Los lugares remotos, las calles navideñas,
El duende que golpeaba suave en el estómago cada vez
Que un nombre caía en el oído.
No recuerdo ser bebe
Pero sí se de los lugares que aún brotan de
cualquier objeto,
Cualquier instante donde una sola voz, un solo
llanto, una sola sonrisa
Hace surgir del alma los sonidos, los olores de
algún lugar,
Y en esos sonidos aún pervive el paraíso alegre
Los gatos que salen por los volcanes de Lanzarote,
El parque de atracciones o la lanzadera espacial,
Porque tú, para Papa, eras la princesa Leia
Y viajábamos en el halcón milenario esquivando con
el Renault 19
Naves del imperio en la M40.
Porque no recuerdo ser bebe,
Pero siguen surgiendo palabras, luces en el cielo,
Montañas, mares, océanos, la historia vivida, la que
no,
Porque la noche, el día, el silencio, el ruido, la
música,
Viaja a través de los días y el tiempo
Como un vehículo extraño que nos ha regalado la
vida.
Porque luego vino la lluvia,
El mito, la historia, el mal recuerdo y aún así
pervive el estar vivo
Porque lo único que conozco es mi existencia,
Y la única persona que conoce, soy yo y yo soy parte
vuestra.
Porque en verano las casas viejas de las yayas eran
lugares que aún hoy lucen como amuletos eternos,
Porque el frutero aún regala sugus
Y tú decías que no me fiase de desconocidos
Y sin embargo cuantos fruteros, cuantas charcuterías
abiertas
Cuanta música pervive en sonido de un corazón,
Porque la voz se seca o se abre o se cierra o se
muere,
O se unen los rascacielos, los chalets y la ría,
Y las batallas antiguas y los ríos, y los valles
Y aquel roble milenario y aquel cartabón y aquella
escuadra
Y el arquitecto que funda nuestras imágenes
Y la existencia y los primeros compañeros de clase,
Y tumbarse en la hierba y hacer el vago mirando el
sol
Y trabajar y jugar de pequeño en la cama,
Porque si existe un abrazo eterno sea donde sea
Más allá de la solución de los Dioses,
Más allá de cualquier mundo fuera de lo terrenal,
Si existe, es en esta vida y es en una madre
Una mamá que dispone todo y llorará como una piedad
Y reirá con las voces más lúcidas de los niños,
Y llorará contigo y se sentirá viva
Porque un lugar dispone de tormentas, de volcanes,
De ver los simpsons, de las noticias,
De las riñas, del hambre, de la riqueza, de la única
providencia,
Porque el colapso de las ciudades son lugares de
acogida en la tierra que ella regala.
Y los poetas y los músicos conocidos y la distancia
y la cercanía
Y jugar de niño en las alcobas cerradas
Y visitar fantasmas guardados bajo la imagen oscura
de los espejos
Y tener miedo y dormir con la luz encendida y que
papá la apagué,
De que cada punto,
De cada línea colocada en la ventanilla del coche
Sea un muñeco que salta los árboles,
Y los videojuegos y la peonza
Y el amor que conocí al cumplir los dieciséis
El amor adolescente que me dio tanta vida y tanta
muerte,
Tanto sol y tanta luna, tanta estrella
Y el gran viaje de final del colegio y cada amigo,
Cada sentimiento, cada persona que se quedó en el
pasado
Los que vendrán, lo que haré y lo que no
Todo, se funde en dos personas,
Lo que dejaré de hablar lo que nunca diré,
Y así hoy el cielo surge como un día nuevo,
Como haber llorado por escrito lágrimas que pocas
veces se recuerdan
Como cansarse de la existencia o reír hasta que los
muros se derruyan
Y algún día estarás ausente y recordaré de soledad y
lluvia
Los caballos que siempre galoparan desde el nacimiento
hasta el presente
Y será entonces cuando se amontonen en un día
Recuerdos como hojas de olivo y barreños llenos de
aceituna,
Será entonces cuando pueda pensar en el último poema
Un poema imposible que abarque lo que conozco.
lunes, 13 de julio de 2015
Algo me arrebató la tristeza
Como un colibrí bailando entre las negras nubes
O el mar ofreciendo espuma nada más llegar a la playa,
Y navegando entre las olas, yo frágil
Noté la inmensidad de aquello que a lo lejos se mecía,
Anaranjado, escondiéndose, dando oportunidad a la noche,
Noté el mar, la roca, la tierra debajo mío,
Las hormigas, el cielo, las nubes,
Noté una imagen y un rostro cerca
Entregado por ti que arrastraban el plomo hundido en el corazón
Y las hojas grises de los ojos,
Y cuando hablaba su voz de canto
Pronunciaba palabras de gozo y melodía
Que mis sílabas no se atreverían a repetir.
Como un colibrí bailando entre las negras nubes
O el mar ofreciendo espuma nada más llegar a la playa,
Y navegando entre las olas, yo frágil
Noté la inmensidad de aquello que a lo lejos se mecía,
Anaranjado, escondiéndose, dando oportunidad a la noche,
Noté el mar, la roca, la tierra debajo mío,
Las hormigas, el cielo, las nubes,
Noté una imagen y un rostro cerca
Entregado por ti que arrastraban el plomo hundido en el corazón
Y las hojas grises de los ojos,
Y cuando hablaba su voz de canto
Pronunciaba palabras de gozo y melodía
Que mis sílabas no se atreverían a repetir.
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