martes, 28 de junio de 2016

No nos hemos oído tan despacio entre nosotros.
La voz del plátano suspendido en la plaza es el lugar que espero
y a partir de aquí
una despedida.

Mañana será domingo en cada pendiente...

Nos habita una especie cercenada de pretéritos…
tanta ventana abierta por la mañana
recién llegado y con los ojos aún perfectos, sin sombra…
No. 
Solo visitaba tu piel 
como hojas de roble cubriendo el cuerpo….

Había tanta calma dentro del silencio….

Nos hemos olvidado
dentro, muy dentro;
en el cristal roto de una flor desnuda
donde las manos sangran
en tan profunda superficie…

Qué poco nos bastaba
para compensar la frágil línea 
de aquel tiempo.

Qué altura no nos deleita ahora
buscando 
buscándonos
en la muchedumbre del desencuentro.

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