viernes, 5 de agosto de 2016

Extrañeza.
De este último año
apenas recuerdo nada.
Como si hubiese estado dando vueltas
alrededor de un sueño.
Ni una caricia,
ni un conocimiento,
ni siquiera me reconozco envejecido.
Apenas he cambiado.
Con los ojos hacia dentro
y lavándome la cara
acabo de despertarme.
Hoy, 30 de junio de 2016
con la pulsera puesta
de un pabellón
al otro lado de mi cuerpo,
escucho las risas en la calle,
los semáforos, escucho las actividades afuera
y pienso
que en este último año no he sentido extrañeza,
ni esperanza.
Quizás
de aquí a un año
no vuelva a recordar nada.
Quizás me rasgue y solo olvide
buscando otros elementos en donde habitar,
quizás no busque defensa.
De este último año, ahora, 30 de Junio
siento la extrañeza de verme habitado,
de verme extraño ante mi propio rostro
y de no decir nada.

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